9 ene. 2017

La muerte de un rey mago

El pequeño Enrique despertó muy temprano, fue hacia el árbol y lo encontró aun sin regalos, corrió hasta la cama donde dormían sus padres y subió de un salto. -¡Mamá, Papa!- Despertaba a sus padres a gritos. -¿Que pasa Enrique?- contestaba la adormilada madre. El niño ya apunto del llanto, les decía que los reyes no habían llegado. El padre molesto, se levanto y tomo un calendario que tenia en su mesa de dormir. -Mira Enrique- Le decía al niño tratando de ser paciente, -Hoy es 5 de enero y los reyes llegan esta noche, falta un día-.

Enrique ansioso, solo hablaba de lo que quería para el gran día, su lista se hacia mas larga desde que comenzó el día, todo cuanto veía, lo quería.

Ya en la tarde los padres de Enrique dijeron que iban de compras, que tenían que dejar la carta a los reyes magos. Una hora después de que salieron llego la tía con llanto en los ojos, abrazo fuertemente a Enrique y solo decía - ¡ay hijo!, no te preocupes, todo saldrá bien- el niño desconcertado la veía angustiada  y triste, dos horas después, una llamada puso a la tía en completo llanto y abrazaba a Enrique sin que este entendiera nada.

Ese mismo día en la noche Enrique junto a su madre, vestidos de negro frente a un ataúd donde  su padre permanecía dormido, Enrique no entendía que hacia ahí, que a caso no se da cuenta que ya era hora de que llegaran los reyes magos, -Quizá porque aun estoy despierto- pensó, acerco una silla hasta el féretro y de un salto subió hasta donde estaba el cuerpo frió y rígido de su padre. Su madre desconcertada corrió a bajar a su hijo de ahí, preguntándole -¿Enrique que haces?- a lo que el niño contesto -¡dormiré junto a papá para esperar a los reyes magos!.-  


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