11 ago. 2009

Noche de despedida

Los llantos eran desgarradores, los lamentos eran ensordecedores, las lágrimas se veían en todos los rostros afligidos y desconsentidos, incrédulos ante la realidad que tenían enfrente. Ese escenario de personas de negro, veladoras, flores y un pequeño ataúd blanco al centro del salón, una madre sintiendo como se le va la vida, un padre sintiendo la desaparición y la impotencia de saber que su única hija se había ido, sintiendo que la culpa le desgarra el alma le quema el espíritu.


Hasta hacia apenas unas horas antes mientras dormía, sintió una caricia en el rostro, un poco asustado despertó de golpe hasta tener claro la imagen de su hija frente a el.
-papá, ¡pipí!- dijo la niña entre susurros. Entre sueños se levanto y llevo a su hija al cuarto de baño, la sentó y espero casi con los ojos cerrados. -ya papá- le dijo mientras se sostenía fuerte de los brazos de su padre, sin recordar que la niña estaba descalza, la puso a un lado de el la niña se sostuvo fuerte de su pierna y se puso de puntas al sentir en los pies el frió del suelo, la limpio y solo fue un momento, un maldito segundo en que la soltó para bajarle al baño, la niña resbalo, sus fuerzas no fueron suficientes para sostener el pantalón de su padre y su cabeza pego en el filo del escalón que dividía la regadera del resto del cuarto de baño. El agua se combino con la sangre, ya no había nada que hacer, la niña no volvió a abrir los ojos.

Quería regresar el tiempo y cambiar solo un segundo de toda su vida, pero eso es imposible, como el hecho de volver a ver jugar a su hija, ni aun el pedir perdón le sabia lógico, y además ¿a quien?, su esposa había perdido a su única compañera, su hija a penas cumularía tres años, el mismo no se perdonaba.

Ya estaba obscuro, el cortejo alumbrado con velas de luz inquieta por el aire frio de la noche, aun se escuchan los lamentos de los familiares, ni si quiera los niños hacian ruido, parecia que tubieran miedo.


Lejos del cortejo, una silueta parece colgar de una de las ramas de un robusto arbol, con una suplica en un papel y en el rostro el horro de saberse asesino de su propia hija.


2 comentarios:

Nicky dijo...

demonios si k demoras en escribir jajaja pero k weno k estes devuelta

saludos

...La Valeria Que Te Odia... dijo...

Que miedo!! :S
Pero yo hubiera hecho lo mismo o no podria seguir viviendo en paz =(